Cómo sobrevivir a los primeros catarros

Ha sido empezar el otoño, con sus mañanas frescas y sus tardes más calurosas, y los catarros han ido apareciendo, como quien no quiere… y es que, son tan fácil de contagiar… especialmente, los niños pequeños que van a guardería y están en contacto permanente con otros niños, ya que se transmiten a través de las secreciones respiratorias producidas tanto por la tos como por los estornudos.

Normalmente, si nuestro bebé está acatarrado, podremos ver los siguientes síntomas: estornudos, moquitos, ojos llorosos, toses, flemas al toser, cansancio, duerme mal por la noche, está más irritable de lo normal… lo normal es que estos síntomas le duren solo unos días o incluso un par de semanas. Los catarros, al igual que las gripes, no se pueden curar con medicinas, por lo que lo único que podemos hacer es intentar aliviar los síntomas que tenga nuestro bebé.

Al igual que con los adultos, es muy importante mantener al niño siempre hidratado (hay algunos niños, como el mío, que aún no han descubierto el gusto por el agua, así que se la tengo que dar con mucha paciencia a cucharadas) y limpiar las fosas nasales con frecuencia, para ello puedes usar suero fisiológico o agua de mar, en mi caso empecé con el suero y me he pasado al agua salina, parece que le limpia mejor y le ayuda más a expulsar los moquitos. Si el ambiente es seco puede ayudarle tener un humificador en la habitación (no eches ningún preparado de hierbas, tipo eucaliptos, en el agua). Además, si hay moco abundante o muy espeso, se puede usar una pera o un extractor nasal. El uso de la pera o el extractor es indicado siempre y cuando no se abuse de ellos, ya que pueden irritar la mucosa nasal y siempre hay que hacerlo tras haber administrados las gotas de suero o de agua de mar. Como los niños resfriados o acatarrados suelen tener dificultades para comer y dormir, es más práctico aplicarles las gotas antes de las comidas y antes de acostarles.  Adicionalmente, puede ser útil elevarle la cabecera de la cama poniendo una almohada o algo de ropa debajo del colchón para que no se les tape tanto la nariz.

Catarros

Como ya he dicho antes, aunque se venden cientos de medicinas para el resfriado, es preferible no suministrar al bebé ninguna, ya que los efectos secundarios que alguna de ellas supera con creces los posibles beneficios. Solo se recomienda el uso de fármacos en casos en los que los síntomas sean muy intensos y sea necesario aliviarlo. Lo mejor es que lo vigiles y si ves que le empieza a subir la fiebre, lleva muchos días con mocos y toses y te parece demasiado, o le cuesta respirar o lo hace muy rápido, entonces le lleves al médico, para que sea un profesional quien te recete un tratamiento completo tras haber evaluado al pequeño.

Así que después de esto… solo me queda desearos mucha suerte y ¡ánimo con los primeros catarros de la temporada, que como siga así el tiempo… seguro que no vienen solos!

Hasta pronto 🙂


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