10 cosas que nadie te cuenta sobre el postparto

¡Buenos días amigas! 99e27925-2fe4-4639-88a9-8ef224b3f031

En el post de hoy quiero contaros esas cosas que pasan cuando das a luz y nadie nos cuenta. No quiero meter miedo a ninguna lectora embarazada, mi intención es contar lo que puede pasar, para que cuando te enfrentes a estas cosas, no te pillen por sorpresa. Así que aquí va un listado de cosas que es posible que te sucedan nada más dar a luz, que son normales, y que no hay nada como aceptarlas y dejarlas pasar para poder vivir un postparto lo menos traumático posible:

  • La lactancia: la leche materna es el mejor alimento para tus bebés, de eso no cabe ninguna duda. Pero amamantar a un bebé es tremendamente complicado. Si optas por ello, asume que te vas a pasar los primeros meses de la vida de tu hijo con un bebé colgado en el pecho, día y noche, sin poder hacer otra cosa. Es muy posible que te salgan grietas, que duela, que tarde en subir la leche, que te parezca una tortura cada vez que te colocas al niño al pecho. Busca ayuda (a ser posible antes de dar a luz) y no desfallezcas, es el mejor regalo que puedes hacer a tus hijos.
  • El enamoramiento: algunas mamás afirman que nada más ver a sus criaturas se ven envueltas por un halo de amor incondicional y sienten un flechazo hacia sus hijos. Eso no siempre ocurre. Y si no te pasa a ti, es normal. Es posible que nada más ver a tu hijo lo primero que pienses es “¿cómo demonios cabía aquí dentro?” o “¿esa personita tan perfecta la he hecho yo?” y luego sientas una necesidad imperiosa de protegerle. Pero amor, lo que se dice amor, no siempre surge en la primera toma de contacto. Al fin y al cabo sois dos desconocidos que tenéis que aprender a convivir juntos. El amor va creciendo día a día;
  • La Tristeza: los hijos son lo más grande de la vida, y fuente de la mayor felicidad. Pero su llegada a casa no siempre es feliz, y es muy posible que no estés, ni de lejos, pletórica. Por momentos te invade una tristeza indescriptible que no entiendes de dónde viene ni por qué te ataca de esa manera. Déjala pasar, llora lo que haga falta, mañana será otro día, y poco a poco vas viendo salir el sol;
  • El Cansancio: ¿te acuerdas de aquellos lunes tras un fin de semana de marcha desenfrenada? Pues te sentirás así continuamente durante varios meses, con la pequeña diferencia de que no puedes tirarte en el sofá a descansar cuando te apetezca, y no sabes cuándo vas a poder hacerlo (no hoy, sino en los próximos meses). Hay un bebé que te necesita en todo momento, por lo que el consejo de “descansa cuando lo haga tu bebé” no suele funcionar. Pero sí hay que procurar dormir lo más posible e involucrar de vez en cuando a terceros. Las curas de sueño puntuales quizá te den algo de vidilla. Despreocúpate si puedes, sáltate alguna toma y descansa. Descansa sin sentirte culpable. Será bueno para todos;
  • Descontrol: cuando estás tan cansada, no sabes ni dónde tienes el pie izquierdo. Tu casa es un caos, a veces te olvidas hasta de comer, no hay horarios, el día y la noche se funden en uno y te conviertes en una autómata, te parece que nunca vas a salir de ese túnel y que tu vida siempre va a ser así, tienes la sensación de que todo se escapa a tu control. Es todo normal, y se pasa, visto con perspectiva, pasa muy rápido, pero hay que vivirlo;
  • Recuperación tras un parto
    • Parto vaginal: a las pocas horas de dar a luz solo te duele un poco por ahí abajo si te han tenido que hacer algún corte para facilitar la expulsión, pero no sentirás mayor dolor. Es cómodo dar a luz de forma natural. La recuperación suele ser rápida, te permite irte pronto a casa. Te permite volver a ser “persona” antes.
    • Cesárea: los primeros días apenas te puedes levantar. Esto, con un bebé demandando continuamente, es un poco desesperante. Estornudar o toser es una odisea. Cuídate bien la cicatriz, lávala con agua y jabón neutro y sécala bien. Déjate ayudar y no hagas demasiados esfuerzos. En 7 días te quitan los puntos y, aunque aún te falta para estar bien, ya puedes empezar a moverte un poco más. Sobre todo y ante todo, paciencia, mucha paciencia. Es duro pero se sobrevive y en seguida estás corriendo detrás del bebé. Ser mami te da una fortaleza que no sabes de dónde sale.
  • Recuperación de un embarazo: olvídate de las famosas que salen a la puerta del hospital luciendo figura, y tres semanas después posan en un photocall fardando de haber perdido ya todo el peso ganado durante el embarazo. Hacen mucho daño y están, en general, bastante alejadas de la realidad. La recuperación tras un embarazo es larga. Piensa que tu cuerpo ha estado durante 9 meses transformándose (y creciendo…), no puede volver a su estado inicial de la noche a la mañana. Los primeros días, tu barriga es un colgajo, pero se va encogiendo mágicamente, el cuerpo recuerda. Dicen que hasta pasado un año tu cuerpo no vuelve a ser el mismo. Pero termina volviendo, y sin que tú hagas nada. Date tiempo, no te agobies, no tengas prisa por empezar a ir al gimnasio.
  • Las visitas. ¿Son inevitables? En algunos casos sí. Las visitas son contraproducentes para casi todos. Para ti, porque estás agotada…¡como para tener que preocuparte de cosas como si tienes ganchitos y cervezas para la amiga de la prima de tu madre que viene a ver al bebé! Y luego encima recoger la casa corriendo, para que esté bonita, no vayan a pensar que estás en plan okupa, con todos esos miles de baberos tendidos por todas partes, los pañales sucios que se te olvidaron en el cambiador, esos pelos de loca que no te has lavado en 5 días porque ni siquiera puedes ducharte con calma… Algo que te enseña la experiencia es que las visitas, que esperen. Los bebés necesitan silencio, tranquilidad, necesitan tus brazos y tus abrazos, no los gritos ni los brazos de la vecina del quinto del portal de enfrente. Y quien te quiere, entenderá esta posición. Las visitas más adelante, espaciadas, con calma, para disfrutarlas cuando tú ya estés mejor y hayáis cogido la dinámica del bebé, y cuando el bebé se haya acostumbrado a este nuevo y ruidoso mundo;
  • La diástasis de rectos abdominales: en algunos casos se produce una lesión en el abdomen debido al estiramiento de los músculos durante el embarazo. En el plano físico esto provoca sobrecarga en la espalda. En el plano estético, la barriga no vuelve a recuperar su forma original y queda abultada y un poco descolgada (pero se encoge igualmente y con ropa apenas se nota).
  • La cuarentena: es el tiempo que transcurre mientras te sucede todo esto que hemos ido describiendo. Durante unos cuantos días tendrás un sangrado muy intenso, son los loquios. Y para rematar, no puedes usar tampones ni compresas normales, sino unas de algodón, de 5000000 cm de grosor y que ni siquiera tienen pegatina para adherirse a tu ropa interior. Total, un carajal, no hace falta que de más detalles. Retomar las relaciones de pareja tras la cuarentena puede ser un momento delicado. Según el tipo de parto que hayas tenido, y si encima has guardado reposo en el embarazo, es como empezar de cero. Además, la revolución hormonal y el cansancio te dejan la libido por los suelos. Es importante hablar las cosas con el papá y explicarle cómo nos sentimos. Lo entenderá, y bueno, él estará tan agotado como tú, así que no hay prisa, encontraréis el momento.

Es una etapa muy dura, pero vivirla plenamente dejándose llevar ayuda a superarla y salir por la puerta grande. Es un período único, precioso, que sólo vivimos una vez con cada embarazo. Disfrútala lo que puedas y ¡enhorabuena por tu hijo!

¡Ah! Y un consejo: Haz oídos sordos a los consejos no pedidos.
Especialmente cuando eres primeriza, te encuentras perdida. Hay muchísima información disponible que al final lo único que consigue es ponerte la cabeza loca y no te deja escucharte a ti misma. Te parece que todo lo haces mal porque siempre habrá alguna corriente o alguna teoría que diga que tienes que hacer lo contrario a lo que haces. Y no sólo hay información en libros, webs, blogs, etc que tú buscas motu proprio, sino que, y peor aún, sin querer eres el blanco de todos los consejos. Yo distingo claramente entre dos tipos: los constructivos y los destructivos. Los primeros son dichos con prudencia y mucho respecto y suelen empezar con un “yo hice esto y me fue bien…” o “has probado con esto otro?” por ejemplo. Y los segundos suelen empezar con un “este niño tiene esto, dale esto” o “esto es así” o “lo estás haciendo mal” o, mi favorita “en mi época (no había tanta tontería) se hacía esto…”. Es importante hacer un ejercicio de profundo OOOHHHHMMMMNNNNN y convencerse a una misma de que tú eres la mejor pediatra de tu hijo, somos animales, podemos hacerlo, estamos capacitadas para ello. Por supuesto que una recomendación siempre viene bien, siempre y cuando sea pedida y no mine nuestra maltrecha autoestima. Así que amiga, si un día tienes que decir BASTA YA, hazlo y escúchate a ti misma, tu corazón no se va a equivocar nunca.


2 thoughts on “10 cosas que nadie te cuenta sobre el postparto

  1. La lactancia es muy dura!!! Es la tercera vez que me enfrento a ella y ni matronas ni médicos saben por qué me duele si los niños han tenido bien el frenillo, agarran bien, la posición es buena, no tengo infección en los conductos…asi que no me queda otra q tirar de lactancia mixta… una pena pero no es cuestión de estar muerta de dolor!

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